XAVIER KIRCHNER, Los retos y el  mar.

De acuerdo, hay vientos horribles, olas enormes, frío...pero aprendí que si tú resistes, se resiste.

Ingeniero de telecomunicaciones. Aventurero y emprendedor.  En 1981 junto a a su amigo José Luis Ferrer participó en la travesía oceánica Twostar. Ellos dos,  junto a la pareja de navegantes Enric Curt y Bernat Oliva, fueron los primeros españoles en participar en una regata en doble a través del Atlántico. En el año 2003 Xavier decidió emprender, en caiac y en solitario, la travesía Garraf-Menorca.

 


¿Por qué decidiste hacer una travesía en solitario con tu kayak?
Decidí hacer mi travesía básicamente porque se podía hacer. Mallory, un escalador que intentó escalar el Everest antes que Hillary y que murió en el intento, cuando le preguntaban por qué quería escalar esa cima decía: "porque el Everest está allí". Pues es lo mismo, se podía hacer e intenté  hacer la travesía Garraf-Menorca en solitario, con mi kayak plegable.


¿Y cómo surgió esta idea?
El tema de los kayaks y los kayaks plegables empezó cuando era pequeño. Yo tenía 12 o 14 años cuando mi padre me regaló una enciclopedia, de hecho era un compendio de artículos, donde había uno de unos franceses que con kayaks plegables alemanes habían bajado un afluente del Ródano que se llama Ardèche, que es precioso. Y pensé "qué cosa más divertida que puedas llevar un barco en el equipaje". Pero en aquel entonces, era la posguerra, no había kayaks, yo era pobre ... Muchísimos años después, conseguí comprarme un kayak plegable y entre otras travesías, bajé el Ardèche. Además encontré un libro que precisamente se llama Un barco en el equipaje, de una chica canadiense que hizo una serie de travesías con kayak plegable a lugares emblemáticos: el lago Victoria, el río Ganges, y en una de sus aventuras en Tailandia con su marido, escribe: "Llegamos a la playa y estaba llena de cangrejos. No se podía poner el pie en el suelo sin aplastar cangrejos y decidimos dormir en el kayak" -esto es lo que decía el libro. Y yo pensé: Claro, dentro de un kayak plegable se puede dormir. Porque no tiene compartimentos, es todo corrido. Por lo tanto, si puedes dormir en un kayak, entonces puedes hacer travesías de más de un día. Y a donde podía ir? Y enseguida pensé en Fornells, en Menorca, y este fue el sueño, el proyecto, la idea:  ir a Fornells remando con mi kayak.


¿Desde la idea a la ejecución de la idea, cuántos años pasaron?
No sé, tal vez un año ... No mucho. Tenía la idea, tenía el kayak y experiencia en el mar, así que sabía con lo que me podía encontrar.

Pero te entrenaste...

Yo entonces trabajaba de taxista en Barcelona. Y por lo tanto tenía tiempo para pensar mientras llevaba a los clientes. E iba pensando en las dificultades que podía encontrarme y en cómo las solucionaría. Y además, hice algo que es aconsejable cuando te metes en un lío de estos, que es decírselo a tus amigos. Entonces, tus amigos te preguntan: ¿Ya lo has hecho? o ¿Cuando lo harás? Y llega un momento que es normal que lo hagas. No es algo excepcional. Es lo que toca hacer. Así que unos 18 meses después de pensarlo, salí de la playa del Garraf hacia Menorca.


Una aventura vital

Sí, además esto coincidió en un tiempo en que decidí vivir experiencias que nunca había vivido. La primera era la experiencia profesional. Tuve suerte cuando era joven, y fui a parar en una vía que llevaba al futuro y siempre he estado en el futuro, siempre metido en la tecnología y las telecomunicaciones. Siempre trabajando en cosas que no eran comunes. Pero eso se acabó cuando pinchó la burbuja de internet a finales de los 90 principios del 2000. Entonces,  yo dirigía un centro de I + D que tenía que hacer realidad lo que hoy es realidad... Con el pinchazo de internet todo esto se fue al agua y me quedé sin trabajo. Coincidió además, que me separé de mi mujer, mis hijos eran mayores y se fueron y de repente,  fui una persona sin compromisos, libre. 

¿Libre y feliz?

Fue una época muy dura. Porque con la burbuja de internet en Estado Unidos y Canadá  se derrumbaron mucho antes que España, y yo que trabajaba en una multinacional canadiense en Barcelona, me encontraba con la situación de que en Canadá estaban despidiendo gente y yo estaba luchando para que me dejaran contratar gente aquí. Pero a partir de un momento me di cuenta que todo el equipo que trabajaba conmigo se quedaría sin trabajo al igual que yo. Y mi situación era la que era, pero la de los demás era bastante más dura, porque eran más jóvenes, tenían niños pequeños, hipotecas, escuelas ... Y fue una situación personal muy dura. Una vez se acabó todo,  decidí  que necesitaba algo para levantarme cada mañana. Y para levantarme con ilusión cada mañana decidí sacarme el título de piloto. Y mientras el mundo se derrumbaba yo, con mi indemnización,  iba a Sabadell, cogía un avión y salía a volar. Y fui piloto.

¿Y cuándo empezaste lo de taxista?

Una vez despedido, tenía claro que en adelante quería ser dueño de mi tiempo. Y precisamente de mi experiencia de ejecutivo, cogiendo taxis para un lado y para otro, siempre había pensado que los taxistas son personas libres. Así que con otra parte de la indemnización que me dieron, me compré una licencia, un coche y salí a la calle a hacer el taxi.

¿Cómo fue la experiencia de un ingeniero convertido a taxista?

Es una experiencia que nunca olvidaré y, claramente, es una de las experiencias mejores que he tenido en mi vida. Estuve tres años haciendo de taxista y esto me permitió tener libertad para venir aquí -a la playa del Garraf- y entrenar o probar inventos que había hecho para mi travesía.

Rodabas por tierra, mar y aire.
Ja, ja...Sí, es verdad. El mar de hecho siempre ha estado allí. Aunque empezó bastante mal. Porque yo los primeros recuerdos que tengo del mar son apunto de ahogarme por dos veces. La primera vez era muy pequeño y un poco más ahogo también a mi padre. Yla segunda, fue precisamente aquí también, en la playa del Garraf. Porque nadaba muy mal. Yo aprendí a nadar bien, por ejemplo más de un kilómetro, alrededor de los 30 años. La cosa empezó a cambiar con la primera novia con la que salí tras separarme de mi primera mujer. Se llama Anna y me enseñó a navegar. Puedo decir que he llegado al mar y a la vela, por amor. Además Anna me puso en un contexto en el que había gente que navegaba, así es como conocí a José Luis Ferrer, que es una persona excepcional y con la que acabé compartiendo su sueño. José Luís en aquel entonces tenía el sueño de participar en la regata oceánica TWOSTAR  y necesitaba a alguien que le ayudara a realizarlo, y allí estuve yo.

 En una regata oceánica a dos.

Eso es.  Era el año 1981. Salimos de Plymouth, en el país de Gales, hacia Road Island, en la zona de Boston. Una regata en el Atlántico Norte. Era junio, salimos con muy mal tiempo, viento de cara, durísimo.  El agua está tan fría que si caes tienes muchas probabilidades de morir. En el Mediterráneo es difícil morir de frío en junio, pero en el Atlántico Norte es muy fácil. Y además José Luis quería competir con posibilidades de ganar.

Fuistéis los primeros españoles en participar con un multicasco.

En aquel tiempo eran populares los trimaranes y por tanto José Luis, llevado por su sueño, convenció a sus amigos para que le ayudaran a diseñar un trimarán: Total, que Xavier Soler le diseñó el trimarán y por lo tanto nos encontramos con la aventura de cruzar el Atlántico Norte, con un trimarán experimental.

Una experiencia arriesgada...

 Para empezar yo hacía poco que navegaba ... y para continuar no navegaba mucho, de hecho yo era el último de la fila de posibles candidatos a la aventura, pero los que estaban antes que yo o no podían o no se atrevían, o la combinación de todas estas cosas. Y cuando me tocó el turno a mí, pensé que nunca tendría otra oportunidad igual. Hay un dicho que dice que si te viene la tentación rápidamente tienes que caer porque sino, no se te vuelve presentar, así que me apunté. Y con José Luis cruzamos el Atlántico, y sobrevivimos y no ganamos, pero nos lo pasamos bien.

Ahora ya formáis parte de la historia de la navegación oceánica española.
Aquella edición fue especialmente dura. Salimos de Plymouth 115 barcos y llegamos sólo 85. Es decir 30 barcos se perdieron por el camino. No hubieron accidentes mortales, perosí varios accidentes físicos. Recuerdo la salida como algo espectacular, emocionante. Había miles de personas despidiéndonos. Para un navegante español es impactante porque aquí, como mucho y hasta hace poco, te despedía tu familia y cuatro amigos a lo sumo.

¿Cómo fue la experiencia?
Es la experiencia más dura físicamente que he hecho en mi vida. El tiempo era malo, nuestro barco era experimental y rompimos el timón al cabo de dos días.  Con el viento de cara y ciñendo el timón de fortuna también se rompió y finalmente decidimos ir a Brest a reparar, todo a vela. Pero conseguimos reparar y continuamos.

¿Qué fue lo peor?

El frío. Con José Luis decidimos no seguir las rutinas tradicionales de los barcos que es hacer guardias de 4 horas, sino hacer guardias mucho más largas de 8h. Y eso era porque el trimarán era muy bajo, los brazos tocaban las olas y por tanto, navegábamos no sólo contra viento, sino contra olas que rompían en los brazos y nos salpicaban continuamente, era como navegar bajo una intensa lluvia todo el rato. Y empapamos la primera muda, la segunda muda, la tercera, la cuarta muda. Navegábamos en medio de lo que se llama spray. Los sacos de dormir estaban mojados, el casco por dentro chorreaba agua y te ponías dentro del saco de dormir -una especie de moco empapado con agua- y tardabas más de una hora en calentarlo poder dormir. Y entonces claro, si al cabo de cuatro horas desde que habías empezado la aventura, alguien te despertaba, lo matabas, porque habías gastado una hora y media en calentar aquello y llevabas dormidas dos horas.  Al final, de seguir así nos hubiéramos matado uno al otro. Entonces decidimos hacer guardias de 8 horas y no recuerdo demasiado por qué yo hacía toda la noche de guardia.

Aprendiste a resistir.

Hacer toda la noche de guardia con un mar de cara y las olas que te tapan, es algo heavy. Entonces, de vez en cuando, ponía el piloto automático y entraba en la cabina, para tomarme un café o cualquier cosa. Entonces ves a tu compañero que está durmiendo y tú estás allí medio muerto de frío y piensas, por qué tengo que volver a salir si no quiero! Ya, ya! Sabes que tienes que volver a salir porque tienes que llevar el timón ... Y entonces tuve queinventarme una técnica para poder salir. Me imaginaba a las personas que me querían y los visualizaba enviándome ánimos. Me imaginaba a mis hijos, mis padres, que me decían, venga Xavi, sal. Y a la tercera, cuarta persona o quinta persona, salía y volvía a estar allí contra las olas. Era bastante duro.

La travesía oceánica ¿cambió tu relación con el mar?
De la travesía Atlántica me quedó lo dicen los marinos, que los límites están dentro de uno mismo, que no se rompen los barcos, sino las personas. Porque yo estuve al canto de un duro de romperme. Y vi que si no te rompes, no pasa nada. Hay olas inmensas, vientos jodidos, frío ... Y si tú resistes, se resiste. Debes saber lo que hay que hacer en cada momento, y hacerlo. Y tener los elementos para poder hacer lo que hay que hacer. Y el mar es eso. Si no lo haces puedes morir, te puedes ahogar, puedes romper el barco ... Pero si lo haces, se puede ir.

Y de las aventuras oceánicas a vela... al kayak.
Creo que después de mi travesía con kayak la relación que tengo con el mar es mucho más íntima. Porque el kayak te permite mucha proximidad. Con tus manos tocas el agua. Te mueves porque tu esfuerzo físico hace que te muevas. Es más una relación como de colegas. El mar está allí y te deja ir donde quieres ir.  Pero no como una carretera, que es estática. Es un compañero que te deja ir a través de él. Es una sensación un poco curiosa.

¿Cuántos días tardaste en hacer la travesía Garraf-Menorca?
Salí un 18 de junio de 2003 y la travesía duró 100 horas exactamente. 4 días, 4 noches y 4horas.

Zarpé de la playa del Garraf a las 10 de la mañana y llegué a la playa de Cala en Blanes, cerca de Ciutadella de Menorca a las 4 de la tarde del quinto día. El pronóstico de tiempo era de calma anticiclónica, que se cumplió hasta la tarde del cuarto día, cuandose empezó a levantar viento, fuerte, fuerte, fuerte ... Miré el GPSy vi que iba por debajo de 1 milla por hora, es decir, que mi velocidad era inferior a un nudo... Entonces decidí que me paraba y me ponía a dormir. Podía hacerlo porque tenía el equipamiento y la tecnología para pararme en medio del mar y ponerme a dormir, sin riesgo de volcar. Si no hubiera tenido esta tecnología no lo hubiera podido hacer. Es lo que siempre digo, se puede hacer lo que tu equipo te deja hacer. Así que me puse a dormir y me desperté a la una de la madrugada, había calmado. Puse rumbo al Cabo de Caballería. Perovolvió a levantar el viento y cada vez era más fuerte. En un determinado momento vi que no podía arriesgarme a pasar el Cabo de Caballería, con un viento que me tiraba contra la costa norte. Entonces decidí dirigir mi rumbo hacia Punta Nati, y desembarcar en Ciutadella en vez de ir a Fornells.

¿Cómo te pudiste parar en alta mar con viento?
Las aventuras deportivas y las aventuras vitales tienen tanta más posibilidad de éxito contra mejor las preparas. Y prepararlas significa imaginarte en las situaciones que te puedes encontrar si las cosas van bien y si las cosas van mal, y pensar a priori qué harás, que te hará falta, como reaccionarás.... Y a ello dediqué mucho tiempo cuando estaba llevando pasajeros con mi taxi. Y lo que más me preocupaba, porque es lo más complicado en un kayak, es resistir el viento. Uno puede remar contra el viento un cierto número de horas, y dependiendo de qué viento, porque por encima de una fuerza determinada,  el viento se te lleva. Pero el caso es que no puedes estar remando muchísimas horas para que te agotas y si dejas de remar pasan dos cosas: la primera que pierdes distancia y la segunda que vuelcas y si vuelcas en medio de un temporal es difícil volver a subir. Y si no subes, más tarde o más temprano morirás de frío. Por lo tanto, era imprescindible no volcar.

¿Cómo conseguiste no volcar?

No tuve que inventarme nada porque la técnica para aguantar un barco en medio de un temporal ya existía desde el tiempo de los veleros. La tecnología se llama ancla de capa. Se trata de unos aros de hierro con una especie de embudo de lona que se llenan de agua debajo del mar, con lo cual es muy difícil arrastrar el barco a pesar del viento. La primera ancla de capa que construí en vez de un aro de hierro era de fibra de vidrio y poliéster pero no me funcionó, era muy incómoda de manejar y no me frenaba mucho. Probé varias opciones hasta que al final hice como una especie de paracaídas de 2 metros de diámetro que me funcionó! Llevaba más cosas. Porque podía ser que me dislocara un brazo o me pasara cualquier cosa y no pudiera remar. Entonces llevaba una pequeña vela, de un metro cuadrado, por si tenía que hacer algo que se llama "correr un temporal", un temporal puedes intentar capear-lo, vale, yo me aguanto aquí y no me muevo, pero otra opción es decir, vale, me rindo y corro el temporal y voy con las olas, pero entonces tienes que ir más deprisa que las olas, porque si no la ola también te gira. Es decir que tenía pensadas las diferentes situaciones y lo que haría en cada caso.

Aunque...¿dormir en medio del mar en un kayak no es peligroso?

Cuando te vas en kayak y duermes en medio del mar, todo el mundo te pregunta, y no tienes miedo de que un carguero te pase por encima, y i respuesta es no, porque la probabilidad de que te pase un carguero por encima es más pequeña que no que te toque la lotería. Pero de todos modos y a pesar de que tengo un ángel de la guarda potente, es mejor si lo ayudas. Entonces para que me vieran los barcos grandes yo llevaba algo que llevan en el mástil los veleros pequeños que es un reflector de radar. Me construí un pequeño mástil de fibra de carbono y de poliéster y le puse la luz de posición y un reflector de radar y así reducía la posibilidad de que me pasara por encima algún carguero. No recuerdo llevar más tecnología. Llevaba las típicas bengalas, las cosas de seguridad. Ahora está prohibido hacer esto con un kayak, pero por suerte en aquel tiempo no había legislación referente al tamaño de los barcos y  como soy patrón de yate podía ir a Menorca.

La humedad por la noche debe ser terrible...
De mi experiencia atlántica sabía que un saco de dormir es inútil porque se moja. Y aparte, necesitaba una forma de dormir que me permitiera salir rápido si volcaba.  Hice varias pruebas, y al final la que funcionó fue la de vestirme con unas mallas y una camiseta de lycra, y encima un forro polar integral, como estos pijamas-manta que llevan los bebés para dormir,  y después meterme en una especie de sobre que había hecho con mantas de supervivencia de esas que parecen de papel de plata. Porque eso me permitía mantener el calor y evitar que el agua que corre por el fondo del kayakme mojara y me despertara. Así que durante el día iba con camiseta de algodón y crema protectora, eso era todo,  al atardecer me ponía el traje de lycra y el momento mágico del día llegaba cuando decidía que me iba a dormir y entonces me ponía mi pijama de bebé de forro polar y me envolvía con el papel de Albal -como dijo el capitán del barco que me encontró-.   Ya preparado para dormir, me metía dentro del kayak y hasta el día siguiente. Era como estar en casa ... en medio del mar.

¿Y cuántas horas dormías?
Unas seis horas. Incluso el día del temporal también, porque me puse a dormir a las siete de la tarde y me desperté a la una.

¿Qué pasó con el barco que te encontró?
Teniendo en cuenta la hora que salí de Garraf, dio la casualidad que  coincidí en la ruta del ferry que va a Mallorca. No me pasó por encima pero sí que es verdad que me pasó muy cerca. Y cómo llevaba el reflector de radar el capitán me explicó que detectaron un eco de radar muy extraño y que al mirar con los prismáticos vieron una luz de posición también muy extraña.  Decidieron acercarse.  Y claro, divisaron un kayak a la deriva. El capitán me dijo que estaba acostumbrado a encontrarse veleros sin tripulación a bordo. Pero un kayak sin nadie pensaron que era un accidente. Yo llevaba una hora durmiendo más o menos y no escuché ruido, el barco ni me tocó, ni pasó nada, simplemente recuerdo abrir los ojos y notar una presencia... Levanté un poco la cabeza y vi una pared blanca iluminada y pequeños destellos de luz, eran los flashes de los pasajeros. Y pensé: "ya me han pillado". Fue una sensación de ridículo espantoso! Salí, cogí el remo, me situé y me dijeron que me querían rescatar, les dije que no me rescataran, qua iba a Menorca. El capitán del barco pensó que estaba loco, pero que no era su problema, que tenía trabajo y se fue. Estuve remando un rato por si venía alguien más, la Guardia Civil... pensé que pasaría algo, pero no pasó nada, no vino nadie y cuando me cansé me puse otra vez a dormir y hasta el día siguiente que fue el momento más maravilloso, cuando me di cuenta que era capaz, que podía hacerlo. Me encontraba bien. Llevaba ya todo un día navegando, ya no se veía la costa, ya no se veía ningún barco, y comenzó mi primer día de navegación en solitario de verdad.

¿Qué sensaciones tuviste?
Una travesía así se parece bastante a una maratón. Piensas relativamente poco, no tienes grandes pensamientos, piensas con lo que estás haciendo, es como si hicieras yoga, de algún modo vas vaciando tu pensamiento... Cuando corres pones un pie detrás de otro, y cuando remas pues es una palada tras otra. Lo importante es tener estrategias para mantenerte haciendo lo que tienes que hacer durante mucho tiempo. En un maratón corres durante 4 ó 6 horas, pero la travesía eran 100 horas, y debía  remar unas 16 horas cada día sin ver nada más que 360º de azul.  Por lo tanto tienes que entretenerte tú a ti mismo.

Yo sabía que se debe comer antes de tener hambre y beber antes de tener sed, y descansar antes de estar cansado, porque si esperas a tener hambre, sed o estar cansado ya es demasiado tarde, ya has perdido terreno, a tu cuerpo le falta glucosa, le faltan líquidos... Entonces lo que hice fue... remaba una milla (que son 2 km más o menos) y paraba 5 minutos, remaba una milla y paraba 5 minutos .. Y así era todo mi día...Esta era mi técnica. Y después de dieciséis horas, lo que os decía, momento mágico: a dormir. Y por la mañana, me bañaba, me lavaba la cara, subía el kayak y volvía a hacer mi día.

¿Qué sentías en estos momentos mágicos?
Es la sensación de proximidad y amistad. Es muy difícil de explicar. Estás supuestamente solo. Y si me preguntas: y no te encontrabas solo? Estamos solos siempre, para empezar. En la vida estamos solos. Pero no me sentía más solo en medio del mar de lo que me siento ahora mismo, por ejemplo. Estaba en el mar, que es dinámico, tiene su encanto, y seguía a mi sueño. Vas haciendo, y a medida que vas acercándote a que el sueño se haga realidad, sientes satisfacción, recompensa, y continúas avanzando.

¿Hubo malos ratos?
Así como al Atlántico lo pasé muy mal, en esta travesía en ningún momento tuve sensación de miedo o de mal rollo, no. Cuando el viento empezó a subir y me di cuenta que no podía remontar el Cap de Cavalleria...Eché el ancla de capa, paré, miré las cartas, el GPS, y decidí qué hacía, sin nervios. Según el GPS, que iba guardando todo lo que hacía, estuve pensando una hora qué haría. Cuando me decidí a cambiar el rumbo, me preparé y lo hice.

Yo he visto muchas caras del mar, pero en ningún momento, ni en el Atlántico tampoco, he visto la cara de la muerte. Tengo compañeros que han visto la cara de la muerte en el mar, que han pensado, de esta no saldré ... pero yo todavía no, y no he tenido miedo tampoco, no porque sea muy valiente, sino porque no he estado en situaciones que deba tenerlo.


¿Y uno no se siente muy poca cosa con un kayak en medio del mar?
Yo tengo muy claro que soy muy poco en la vida y no te lo digo por fanfarronería. Los ser humanos nos creemos que somos únicos y fantásticos y cada uno se siente muy orgulloso de sí mismo, y yo también eh!, pero en el fondo somos como hormigas. Somos pequeñas cosas ante una montaña de factores que nos pueden destruir y no valemos nada.

Crees que estás seguro, porque estás en tu casa, pero puede venir un virus y matarte, te puede caer el tejado, cuando salgas te puede arrollar un camión ... No estás más en riesgo, si tomas las precauciones que toca. Puede ser más arriesgado hacer una dieta comiendo grasa que bajar con un batiscafo al fondo del Atlántico.
 

De la travesía Atlántica aprendiste que se puede resistir ¿y de tu viaje en kayak?
En cierto modo lo mismo. Que los límites están en un mismo y que hay que soñar suficientemente fuerte para que los sueños valgan la pena.

¿Qué prefieres la navegación en solitario o acompañado?
No son cosas comparables. Navegar acompañado es fantástico. Pero conlleva un gran reto, aguantar la amistad aunque las cosas vayan muy duras. Porque no todo el mundo sufre igual las mismas situaciones ...
Yo soy muy individualista. Es un defecto que tengo. Tiendo a pensar las cosas solo. Al principio cuando tuvimos los hijos con mi primera mujer, decía "mis hijos" y mi mujer se enfadaba muy lógicamente porque eran "nuestros" hijos. Pero no se me ocurría. Y por lo tanto, me gusta hacer las cosas solo. Y navegar solo, sí.
 
De la relación kayak-mar-aventura ¿cuál es el componente que te atrae más?
Lo que me atrae son dos cosas: Una, los proyectos. Es decir, hacer realidad un sueño. Que consiste en, primero, soñar. Y luego aterrizar el sueño, es decir ver cómo este sueño se puede hacer posible y finalmente hacerlo. Y por otra parte, vivir experiencias. Es decir, ver el plató de la vida desde muchos diferentes cámaras. Puedo jurar que el plató de la vida que viví cuando era taxista no tiene nada que ver con el plató de la vida que vemos tú y yo. Y es el mismo mundo, pero se veía desde una cámara diferente. Ponerte detrás de otra cámara es lo que me atrae.

¿Y a través de la cámara del kayak y el mar, como ves el mundo?
Creo que cuando practicas deportes de mar, vela, kayak, windsurf ... te afectan a la personalidad. De algún modo...El mar te cambia por dentro. El ritmo es diferente, tu relación con las dificultades es diferente. El mar es inmenso. Puede ser muy amigable pero también puede ser muy duro aún siendo amigable.  Creo que la clave está en el ritmo. El mar tiene su ritmo, el ritmo de las olas, y tú tienes que bailar con este ritmo. Y cuando has bailado con ese ritmo mucho tiempo, acabas interiorizándolo. Y luego tú puedes ser nervioso, hiperactivo, lo que quieras. Pero dentro de ti llevas el ritmo del mar.
Es la combinación del tempo y la potencia. Y el sentido de la humildad. Exacto, son estas tres cosas. El ritmo, su potencia y tu pequeñez . Tú eres como una pequeña hormiga que te metes en medio del mar y llegas a la otra punta. Pero podrías no llegar. Sí, pienso que los marinos son o somos personas diferentes.
 

¿Qué tienen de diferentes los hombres de mar?
Esto es difícil de explicar.  Una parte de la diferencia, que todos la sabemos, pero una cosa es saberla y la otra es vivirla, es la conciencia de la pequeñez. En el mar si lo haces mal, siempre gana él. Tú puedes tener el motor, la potencia que quieras,  pero no puedes luchar con el mar a golpe de gas ni de nada. Por un lado es la conciencia de pequeñez y por otro la humildad de saber que si lo haces bien, prueba superada. Es esta combinación: no eres nadie, pero si haces lo que toca en el momento que toca, uno-dos-tres salvado! Lo has hecho. Has hecho realidad tu sueño.
 

Y tú conseguiste llegar a Menorca ¡en solitario!

Cuando llegué a Ciudadela, entré remando por una cala muy estrecha que al final tiene un hotel, la playa estaba llena de guiris y pensé: ¡Qué vergüenza! Porque yo todavía iba vestido de noche con el traje polar -como la ola era fuerte no me había atrevido a desnudarme, aparte de que hacía frío- además el kayak iba equipado con el mástil, el  reflector de radar... Pero nadie me hizo ni caso. Invisible. La situación fue curiosa, yo estaba alcanzando mi hazaña particular vestido de Indiana Jones, con el gorro y toda la pesca y nadie se dio cuenta de nada excepto una niña pequeña que se acercó curiosa a mirar de que iba ese barco que acababa de llegar. Salí del kayak y la piernas no me aguantaban. Y esto no lo había previsto! Claro, llevaba 5 días sin que las piernas hicieran el esfuerzo de aguantar un cuerpo.
La sensación de llegar no era exactamente: vale, te has salido con la tuya, sino de, vale, ha funcionado. Has planificado lo que tocaba, has hecho lo que tocaba y ha funcionado.
 

¿Satisfacción?
Sí, satisfacción. La primera satisfacción la tuve cuando me di cuenta que podría hacerlo después de pasar la primera noche en alta mar.   La otra fue por la tarde del último día, yo remaba contra la ola, de cara al viento, y detrás de mí había un velero que iba haciendo bordos para ir a la misma dirección que iba yo. Pero claro él tenía que hacer los bordos muy largos y al final íbamos a la misma velocidad. Y pensé... no lo estás haciendo tan mal. Otra satisfacción fue ver el Cabo de Cavalleria en medio de la noche, todo negro, y ves la luz del faro de Cavalleria, esto también fue fantástico. Son muchas pequeñas compensaciones.

Ítaca, ¿no es cierto?
Exacto. Dicen que lo peor que te puede pasar es tener un deseo y hacerlo realidad. NO creo en esta afirmación, pero lo que sí soy consciente es que, gran parte del placer está en preparar el sueño. Es decir, el tener el motivo para ir, el tener el estímulo para prepararlo. Es un poco la historia del Principito cuando el zorro le dice: No vengas sin avisarme, porque entonces no tiene gracia. Tienes que avisarme y así yo estaré pensando un tiempo que vienes y alargaré mi placer. Pues esto es también así.

¿Como resumirías las claves del éxito de la travesía?
Yo pienso que las claves del éxito de cualquier aventura son: por un lado la preparación. Y la preparación tiene dos aspecto. El aspecto de llevar los elementos que necesitas para hacer lo que toca y el aspecto de tener la mente preparada para hacer lo que toca en el momento que toca. Y hay otro, que es la suerte. Porque no somos perfectos y cometemos errores. Pero la preparación es esencial, sin preparar, las aventuras son suicidios.

¿Qué sentimientos te despierta el mar?
No soy sentimental ... Bueno, sí lo soy porque lloro muy fácil ... Pero no tengo esa sensación de infinitud delante del mar que tienen muchas personas... No, no la tengo. Soy ingeniero. Es decir, cabeza cuadrada.

¿Entonces, qué adjetivos le pondrías al mar?
Un adjetivo sería inmensidad en el sentido de tamaño. Es decir, el mar es grande.
El mar es dinámico, nunca es igual. Siempre cambia de un día para otro, de una hora para la otra y de un segundo para el otro. El mar es potente, es decir, es el primo Zumosol. Cuando las olas rompen, rompen. En cualquier caso sí que me despierta un sentimiento, es verdad, y es de"cariño" ... Una cierta relación de algo más que amistad. ¿Complicidad?

¿Cuál es la próxima aventura?
Es una aventura no marina. Y espero poderla hacer. Me encantaría diseñar, construir y luego volar con un zepelín ultraligero. Cuando vuelas con una avioneta no puedes parar, no hay cunetas en el aire, no puedes parar, tienes que estar concentrado en volar. Y desde el momento que sales tienes que saber dónde aterrizarás. Imagínate que fueras con una bicicleta con la que sólo pudieras parar en parkings de bicicletas, porque si te cayeras te matarías, sería horrible! Pues los aviones son así. Muy divertidos pero no disfrutas del cielo. Simplemente vas por el cielo, y es una relación totalmente diferente que la del mar. Yo sueño qua con un zepelín, que es algo que se aguanta y puedes ir donde quieres, dentro de ciertos límites, puedes parar en el aire, puedes dormir... Tal vez la próxima travesía sea Garraf-Fornells con Zeppelin, a ver si lo hago! Este es el sueño.

Así que para ti la vida debe tener aventura.
No, debe tener Ítacas, que es diferente. Debe tener sueños que tú luchas para hacerlos realidad. Es eso. Hay muchas personas que simplemente sueñan, pero no luchan por hacer realidad sus sueños. Le deben encontrar la gracia, porque sino no lo harían. Pero a mí me gusta soñar en sueños que sepa luchar para que se hagan reales. Mi vida no es infinita y por lo tanto no los haré todos realidad, pero me gusta tener estos sueños quepuedan convertirse en realidad. Esto es lo que me gusta.
 

¿Y el mar ha sido un medio para llevar a cabo tus sueños?
El mar por definición es la cuna de las Ítacas. El mar está lleno de Ítacas. Y el Mediterráneo es un mar fantástico porque tiene Ítacas realizables. Nuestra cultura nació entorno al Mediterráneo, una mar que sí, puede ser duro, pero es amigable.